Qué es
Se coloca una aguja fina junto al nervio que transmite el dolor y, a través de ella, se aplica corriente de radiofrecuencia. El objetivo es reducir o interrumpir la señal de dolor que llega al cerebro. Se utiliza, por ejemplo, en dolor de la columna de origen facetario, en la articulación sacroilíaca y en articulaciones como la rodilla o la cadera.
Rizólisis
También se llama neurólisis o ablación por radiofrecuencia. Es la modalidad térmica: el calor produce una lesión controlada en el nervio sensitivo, que deja de transmitir el dolor. El efecto puede durar meses y, como el nervio puede regenerarse, a veces el procedimiento se repite.
Qué tipos hay
La radiofrecuencia puede ser térmica, con energía continua, o pulsada, con impulsos breves y pausas. Existen otras variantes, como la refrigerada. El especialista elige la más adecuada para cada caso.
Cómo se hace
- Valoración médica. A menudo se hace antes un bloqueo con anestésico local para confirmar el origen del dolor.
- Anestesia local de la piel y, si se indica, sedación leve. El paciente suele estar consciente.
- Guía por imagen. La aguja se dirige hasta el nervio con radioscopia o ecografía.
- Comprobación. Una estimulación suave confirma la posición: el paciente describe lo que nota.
- Aplicación de la radiofrecuencia durante unos minutos. Habitualmente es ambulatorio y el alta es el mismo día.
No es adecuado para todos los pacientes. El médico explica indicaciones, riesgos y alternativas en la consulta.